César Valladares Pérez
Bienvenidos, hermanos de los buenos humos, a otra entrada más
dedicada al hermoso arte de fumar en pipa. Hoy les traemos una reseña de un
tabaco algo desconocido, y por ello atractivo para los lectores curiosos, como
es el Balkan Flake de Samuel Gawith. Tras una época desastrosa para esta casa
en cuanto a distribución en España se refiere, cuando era imposible encontrar
ni uno solo de sus tabacos, pasamos a la
abundancia, en muchos estancos, de la inmensa y excelente (y cara) variedad de
mezclas.
Esta lata es la primera que pruebo de latakia en forma de
flake. Pero, ¿qué es un flake? Un flake es un tipo de corte diferente a la
picadura habitual, teniendo una particular forma en rectángulo, tal que si
fueran papelillos de liar hechos con tabaco (más gruesos, evidentemente). El
flake tiene a favor muchas cosas. Para empezar, una de sus virtudes es la
diversión que supone comparar y debatir sobre cómo se carga la pipa
correctamente para consumirlos. Yo las resumiré brevemente en tres:
la primera y más sencilla sería picarlo en la palma de la mano para que quedara
lo más parecido a una mezcla normal. La segunda consistiría en separarlo en
hilos, para dejar las hebras más largas, algo así como el ya desaparecido
tabaco patrio Gravina. El tercero es quizá el más ortodoxo, y el que
consideraremos estándar a partir de ahora; consiste en doblar en forma de V
nuestro pliegue de tabaco e introducirlo (hay quien lo retuerce un poco) en la
pipa, de tal modo que al encenderlo se vayan consumiendo como una mecha de un
petardo, continuamente, sin cortes. Precisamente es otro de sus puntos fuertes,
la duración y la libertad que supone poder fumarlo sin interrupciones, haciendo
otras actividades, en días de fuerte viento y sin necesidad de atacador. Las
fumadas resultan siempre más largas en un flake, con lo cual habrá que elegir
bien el momento para no tener que cometer el sacrílego acto de dejar una fumada
a medias, que con el precio que se gastan hoy en día los estancos no es
recomendable. También se dice que dura más en el punto óptimo de consumición,
sin secarse tan fácilmente como la picadura. El contrapunto lo ponen muchos,
diciendo que el sabor es menos intenso. Ambas cosas, en mi humilde opinión,
ciertas.
Pero centrémonos en nuestro Balkan Flake recién adquirido.
La lata es en formato habitual (bastante grande) de la casa inglesa, que
conserva muy bien el producto. Lo primero que nos sorprenderá al abrirla es lo
oscuro que pintan estas hojuelas. No es de extrañar, debido a que contiene el
porcentaje mayor de latakia que yo he visto tabacos (70% latakia, 30%
virginia). Al encenderlo nos sorprende por su sabor fino y suave, nada que ver
con la primera bocanada de otras mezclas latakiadas de la casa como Perfection.
Y es así durante toda la fumada. El humo blanquecino y delgado no desagrada al
olfato del neófito como muchas otras de las recetas inglesas, si no que da a la
habitación un toque dulce, sin ser empalagoso. Dura mucho, esta primera ha sido
de unos quince o veinte minutos, y no me he dedicado a otra cosa. Curiosamente
al acabar de fumar no te sientes empachado, típico también de otros latakias,
tras los cuales parece que te has pegado un buen banquete. Esta virtud de
durabilidad me gusta, favoreciendo que hasta en las pipas más pequeñas se pueda
consumir durante una lectura, un paseo u otras tareas, amenizándolas y humanizándolas.
Al terminar, la pipa está como si no se hubiera utilizado, limpia y sin
humedades. Mención especial merece lo poco que se calienta. Poquísimo, llegando
el humo fresco, para alivio de nuestras lenguas. Razón por la cual al terminar
la sensación que se nos queda es muy agradable.
En resumen, un buen tabaco para los aficionados a los
latakiados que no quieren desentonar en una reunión, ideal para los aspirantes
a iniciados en estas mezclas. Ningún problema de encendido si sabes como cargar
los flakes (yo no soy un experto y me ha salido a la primera). Te proporcionará
unos cuantos minutos de placer sin necesidad de rebuscar el encendedor o el atacador, bueno
para estos días en los que no apetece sacar las manos de los bolsillos. Aunque
no es el tabaco que buscan los más puristas (carece de ese sabor carnoso y
ahumado) tiene personalidad y calidad. Quizá por ello sea ideal para horas
tempranas, o para cuando no quieres que el humo confunda el sabor de tu bebida.

